Un nuevo año, un nuevo proyecto

Cada vez que llega el mes de enero, los padres pueden aprovechar para reflexionar sobre lo vivido a lo largo del año anterior. Es como una balanza, en uno de cuyos platillos se colocan los aspectos positivos y los objetivos que se marcaron hace un año y se han cumplido;  y en el otro platillo los menos positivos junto a los que no se han podido llevar a cabo.

Proyectos para el nuevo año

¿Qué aspectos se podrían incluir en el nuevo proyecto de cara a una familia y a sus hijos? 

Pensando y con paciencia, se pueden anotar en una libreta, …la lista puede ser casi interminable; y claro, hay que rellenarla entre todos.

Igual valdría la pena centrarse en objetivos a corto y medio plazo, más fáciles de cumplir. De esa forma el día a día será quien pueda hacer el papel de conciencia, y valorar si se van cumpliendo o no.

Útil, muy útil, será tener los pies en la tierra procurando no marcar metas muy teóricas, la mayoría de las veces inalcanzables. 

 

No se puede olvidar que

  • Los valores se aprenden casi desde la cuna y se irán consolidando a lo largo del crecimiento como persona.  
  • Servir de modelo a imitar por los hijos se podría traducir al ver como ese ejemplo tiene mucho más valor que tanto sermón; algo así como “si lo escucho, lo olvido; si lo veo, lo entiendo; si lo hago, lo aprendo”.         

 

¿Qué tal si se mezcla afecto, disciplina, respeto y responsabilidad? 

  • Un ambicioso proyecto ha de estar liderado por el afecto. ¿verdad que a nadie le importa que le demuestren que es querido? 
  • Los valores de la disciplina y el respeto son casi innatos, pero hay que practicarlos.
  • Con el paso del tiempo los padres deben dejar que los hijos vayan asumiendo ciertas responsabilidades, y así se les dejará crecer.
  • Se deben incluir límites y normas, pero siendo conscientes de que son para cumplir; por ello, y en pro de la eficacia, mejor poner pocas normas y que se cumplan, evitando convertirse en una “ametralladora” de dar órdenes, que nadie sea capaz de obedecer. Llegada una edad con mayor madurez, se podrá plantear la negociación de los límites y mil cosas más.

 

Estar a su lado

Como todas las personas, los hijos van a tener éxitos y fracasos. Se van a caer y se van a levantar. Al principio necesitarán una mano que les ayude hasta que, poco a poco, su creciente autonomía les enseñe que pueden hacerlo solo. Sabrán irse defendiendo a medida que la confianza de los padres y su propia responsabilidad se vayan consolidando..  

Fundamental será reconocer sus méritos, sus logros y todos sus aspectos positivos; la autoestima está  para algo y hay que mantenerla viva. Y si el resultado no es el esperado,  estimularlos a seguir luchando, quitando importancia a ese resbalón. Así, poco a poco, crecerá una persona cada vez más segura y responsable.

Logrado un objetivo, ya se ha subido un escalón;  luego otro y otro… y la escalera es larga.

 

Papel de la familia

En la actualidad, la familia sigue siendo el núcleo que más influencia, con diferencia, va a ejercer sobre sus hijos, de forma muy especial en edades tempranas. A edades intermedias, la familia y la escuela, en ese orden, van a ir de la mano acompañando a los jóvenes en su crecimiento.

Con el paso de los años van a aparecer otras influencias, su grupo de amigos a algunos medios de comunicación, entre otros. Si la familia deja descuidada su parcela, todos los demás van a tener más espacio para ocupar su “cuota de influencia “. Y eso es importante tenerlo presente aunque haya que sacrificar algo de ocio o de descanso. 

La familia puede ayudar, acompañar. No es difícil; sólo hay que querer. El día a día será quien va a marcar el éxito de esa “comunicación” con mayúsculas. Y se podrá aprovechar cualquier situación cotidiana:

  • un desayuno compartido 
  • la cena familiar (recordemos que la TV no forma parte de la familia)
  • acompañarl a  su deporte favorito
  • leerles un cuento y que así se aficionen a la lectura
  • disfrutar de las actividades al aire libre
  • compartir viajes y vacaciones  

 

Ánimo, ¿combinamos afecto, paciencia y educación positiva?

 

Dr. Antonio Redondo Romero
Pediatra – Alicante
Hospital Vithas Medimar Internacional

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