Rayos X: pros y contras

Los beneficios que las exploraciones médicas con “Rayos X” han proporcionado a la ciencia y, en concreto, a la medicina son numerosísimos. Los rayos X son radiaciones que tienen la capacidad de atravesar los tejidos del cuerpo humano, y que por lo tanto van a dar una valiosa información para el médico.


Gracias a la radiología ha sido más fácil diagnosticar una neumonía o una fractura, poder detectar una úlcera en el estómago, saber el estado de las arterias tras sufrir un infarto de miocardio o conocer el estado de los riñones, vejiga de la orina y vías urinarias en un niño que ha tenido varias infecciones de orina.

Entre las múltiples ventajas destaca que es una técnica de diagnóstico muy barata y sencilla. Además no presenta inconvenientes a pacientes que lleven implantes metálicos.

Desde que llegó Tomografía Axial Computarizada –TAC- se han abierto nuevas vías de diagnóstico para otros problemas médicos.

Pero, siempre hay un pero, hay que saber que tanto la radiología como la TAC utilizan los conocidos “rayos X”, y que estos que tienen algunos inconvenientes debidos a su radiación, ya que esta es acumulativa a lo largo de la vida, por lo que su utilización debe ser indicada siempre de forma prudente; de hecho hay un nivel de radiación por debajo del cual no existe riesgo para el paciente; en cambio si se supera ese nivel se puede afectar a la piel, o traer consigo problemas digestivos, anemia, caída del cabello o esterilidad.  No obstante en la actualidad para obtener radiografías de muy buena calida se usan dosis muy pequeñas de radiación.

Hay otros efectos “imprevisibles”, que van a depender únicamente del azar y que pueden llegar a provocar malformaciones hereditarias o desarrollo de cáncer. La posibilidad de que esto ocurra es muy baja, pero el riesgo aumenta a medida que se realizan más número de exploraciones radiológicas y a su efecto acumulador. O sea, que no hay radiación sin riesgo.

Si se recomienda que se extremen, de forma especial, las precauciones en la población infantil, debiendo utilizar sistemas de protección durante la realización de las exploraciones radiológicas, como proteger ovarios y testículos en niños mediante artefactos de plomo, además de evitar la exposición de mujeres embarazadas o que tengan sospecha de estarlo.

De hecho existen otras alternativas que no irradian, como la Ecografía o la Resonancia Magnética, aunque cada una tenga sus indicaciones muy concretas.

El pediatra dispone de amplia formación y experiencia para, apoyándose en distintos métodos, poder llegar a un diagnóstico (la historia clínica, la información que aporten los padres, la exploración física,…) y será por tanto este, el pediatra, quien – sin ningún tipo de presión familiar – decida si está indicada alguna exploración complementaria, y cual es la adecuada en cada caso concreto.

 

Dr. Antonio Redondo Romero
Pediatra – Alicante
Hospital Vithas Medimar Internacional

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