El sarampión tiene vacuna

Los pediatras nos preocupamos mucho cuando aparece algún caso de sarampión, ya que parecía que se trataba de una enfermedad casi extinguida. Y nos sentimos peor, si encima escuchamos algunos comentarios relacionados con las vacunas, poco o nada fundamentados, que provocan cierto estado de intranquilidad en numerosas familias.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es enfermedad infecciosa aguda de la que se tienen datos desde el siglo VII y cuyo causante es un virus (mixovirus) altamente contagioso, que lo consiguen aislar Enders y Peebles en 1954.

Antes de la vacunación prácticamente todas las personas lo padecían, mientras que en la actualidad son raros los casos que se declaran en los países países desarrollados.

Aunque popularmente se considera una enfermedad infantil, la realidad es que puede afectar a personas de cualquier edad, siendo más susceptibles las personas, niños o adultos, no vacunados o que no han padecido la enfermedad.

Es una enfermedad muy contagiosa y se transmite de persona a persona por las secreciones catarrales (gotitas de Flügge) del enfermo y por el aire en lugares cerrados. Ha sido, de forma errónea, considerada como benigna.

¿Cuáles son lo síntomas?

A los 3- 4 días del contagio, y tras un período de incubación de unos 10 días, se inicia un proceso similar al de una gripe, que dura unos  3 días. Presenta fiebre elevada, cuadro catarral, conjuntivitis, tos y malestar general. La mucosa de la boca se enrojece (enantema), y en el 50-80% de los casos se ven unas lesiones, como puntos blancos rodeados de una zona eritematosa, en la cara interna de las mejillas, específicas del sarampión y conocidas como manchas de Köplick.

Luego sale la erupción roja (exantema máculo-papuloso) por cara, cuerpo y extremidades, que se mantiene unos 5 días, mientras que la fiebre disminuye progresivamente.

El paciente es contagioso desde un día antes de salir la erupción hasta 4 días después de haber salido ésta.

¿Tiene complicaciones?

No son frecuentes, pero en ocasiones pueden presentarse neumonitis, encefalitis o el llamado sarampión hemorrágico, y que afectan más a lactantes y niños pequeños, así como a los inmunodeprimidos.

El tratamiento

No existe un tratamiento específico de la enfermedad y los cuidados deben ir encaminados a controlar la fiebre y la tos. Por ello el aporte de líquidos y la administración de medicamentos para bajar la fiebre ayudarán a hacer que el paciente se sienta mejor.

Al ser una enfermedad vírica, los antibióticos no están indicados, quedando reservados solamente para tratar las complicaciones si el médico los indica. De hecho la administración precoz de antibióticos puede dar lugar a la aparición de complicaciones más severas.

Una prevención eficaz

La vacunación es la medida preventiva más eficaz tanto para evitar la enfermedad como para paliar sus complicaciones.

En la actualidad, y así consta en los Calendarios Vacunales españoles, se aconseja administrar la 1ª dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas) a los niñas y niños a los 12 meses, y una 2ª dosis sobre los 3 años de vida.

Se considera que casi todas las personas nacidas antes de 1960 se infectaron de forma natural, por lo que no se les considera susceptibles. Si el resto de población, niño, adolescente o adulto, no ha pasado el sarampión o no se le han administrado sus vacunas, deben ser vacunados, salvo que tengan alguna contraindicación que la impida.

Entre 1990 y 1998, la cobertura mundial vacunal se mantuvo entre el 70% y 80%. La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha marcado como metas lograr la erradicación del sarampión en las Américas en el año 2003, en Europa para el 2007 y el 2010 para los países del Mediterráneo oriental.

 

Dr. Antonio Redondo Romero
Pediatra – Alicante
Hospital Vithas Medimar Internacional

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