Cuidado de los dientes

La caries dental y la patología periodontal son las enfermedades bacterianas más frecuentes en el ser humano. Un plan de prevención bucodental  debe ir desde el inicio del embarazo y cubrir toda la edad  infantil.

El objetivo de todo plan de prevención bucodental es fomentar en los niños y sus padres la necesidad de una boca sana, con una dentición completa, soportada por una encía y huesos sanos, y que tenga una oclusión equilibrada y estable. Para que se pueda llevar a cabo se va a precisar la colaboración de muchas personas, no sólo de los profesionales de la pediatría y de la odontología, sino también de los niños, de sus padres y de cualquier persona interesada y responsable  en el  bienestar y la salud del niño.

Los hábitos de higiene dental están dirigidos a intentar eliminar la placa bacteriana de forma rutinaria y reforzar la superficie de las piezas dentales. Hay que limpiar los dientes de leche o temporales desde la primera erupción.

Los niños utilizarán cepillos de tamaño adecuado para su boca. Los cepillos de dientes deben estar en buenas condiciones de uso y se les añadirá la pasta dentrífica que le indique el especialista. Los cepillos se deben sustituir con periodicidad.

El ejemplo familiar, una vez más, va a ser decisivo siguiendo  el  “si lo oigo lo escucho, si lo veo lo aprendo”.

 

La importancia de los dientes “de leche”.

Las medidas higiénicas se tomarán aunque luego vayan a ser sustituidos. Los dientes son importantes no sólo para la estética, y además actuarán cortando y triturando los alimentos.

La caries del biberón puede ser ocasionada por la costumbre que tienen algunos niños de dormir con el chupete mojado con algo azucarado (miel, azúcar, zumos, leche condensada,..) o por acostarse tomando el biberón o el pecho.

El uso del chupete estará indicado durante el primer año para la prevención del síndrome de la muerte súbita del lactante; después cuanto menos lo use el niño, mejor.

Desde luego es mejor un buen chupete que un mal dedo; el hábito del chupete es más fácil de suprimir que el  “chuparse el dedo”, que además suele producir  daños óseos y esqueléticos (maloclusiones dentales, paladar ojival) mucho más serias. En general las lesiones óseodentarias que se han producido antes de los 4 años de edad, son reversibles por si solas si cesa el estímulo.

Con frecuencia vemos niños que se alimentan con biberón y que comen todo triturado hasta los 4 y 5 años. Ello es tan desaconsejable como el uso prolongado del biberón. A esa edad no se debe succionar, sino debe deglutir.

 

Atención a ciertos alimentos

Hay que pensar en la calidad y en la variedad de alimentos que se ofrecen a los hijos, hay que cuidar el modo de alimentación y los cambios de textura. No se les puede dar todo triturado.

La tendencia al elevado consumo de bebidas azucaradas, bien sea entre comidas o antes de acostarse, como refrescos o zumos, pueden convertirse en hábitos nocivos para su salud.

Por otro lado los alimentos que se pegan a dientes y tejidos por períodos prolongados también van a favorecer la producción de caries, pensemos en caramelos…

El pediatra puede orientar sobre la alimentación, los cuidados en el hogar y la correcta higiene bucodental; pero sobre todo, hay que concienciar a padres e hijos de la importancia de mantener una boca sana y que se puede conseguir con una higiene bucal diaria y acudiendo al odontopediatra de forma periódica.

 

Dr. Antonio Redondo Romero
Pediatra – Alicante
Hospital Vithas Medimar Internacional

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