Del triturado al sólido

Los alimentos sólidos se pueden empezar a introducir cuando consideremos que el niño  está preparado para ello.

Cada hijo es distinto…

Cada niño, además de su edad, tiene su propio ritmo de maduración, y ello obliga a adaptarse a su ritmo sin agobios.

En todos los inicios hay dificultades, y no es fácil instaurar nuevos hábitos. Por eso, cuando se retrasa mucho la decisión de pasar del alimento triturado al sólido, puede presentar más dificultades, el hijo tiene ya más carácter, identifica mejor la comida y su negación será más intensa.

 

Paciencia, afectividad y firmeza…

  • Las normas y los límites se deben ir instaurando.
  • No por ceder ante sus exigencias, van a ser mejores padres.
  • Al principio van a decir que no le gusta o te van a retirar la cuchara. Está probando sabores y texturas nuevas, al no estar acostumbrado rechaza el alimento.
  • Puede que haya rabietas, chantaje… para acabar con la paciencia de los padres. No se puede ceder, hay que mostrarse firmes e inflexibles y seguros.
  • Superada la fase de negación, vuelven a comer de manera normalizada y a recuperar lo que no han comido, no hay que pensar que el niño está mal alimentado. Se está haciendo por su bien y en poco tiempo se verá el cambio.
  • Adaptado a la edad y maduración, se puede convertir este momento en  educativo, todo es para llevar a cabo un aprendizaje, y en él hay aspectos a  tener en cuenta:
    • modales en la mesa
    • mantenerse bien sentado
    • no dar golpes
    • no tirar los cubiertos al suelo
  • Cuando en estos cambios los padres siguen mostrándose afectivos, seguros, persistentes y firmes, en breve plazo estarán  comiendo solos.
  • Potenciar la autonomía del niño, enseñándole como usar los cubiertos, porque son “mayores”.
  • Cuándo se decide hacer el cambio de alimentación, no se puede volver atrás.
  • Las normas no son hormas rígidas, sino situaciones flexibles.
  • Todas las personas que le den de comer deben tener la misma actitud, y no permitir chantajes; ahora no puede haber buenos ni malos, ni permisivos ni exigentes.

 

De la teoría a la práctica

  • Sobre  los 10 meses, se empezará a experimentar con nuevas texturas. Para merendar se ofrecerán trocitos de pan con aceite, jamón york, queso fresco, fruta madura,…
  • A medida que lo vayan tolerando se pasará a  semi-triturados, pudiendo utilizar el prensapuré o aplastando con el tenedor.
  • Los purés, además de tener una textura más gruesa, serán más densos;  en unas semanas las lentejas se ofrecerán sin triturar.
  • Al tomar el puré como primer plato ya se consideran bien alimentados.
  • Siguiente paso, el segundo plato, que ya  incluirá ofrecer trocitos pequeños de diferentes alimentos como verdura cocida, tortilla, pedacitos de pescado, trocitos de pollo… Así van masticando y probando nuevas texturas y sabores.
  • Con el tiempo tomarán más cantidad y variedad de alimentos a la vez de  trozos mayores.
  • La fruta es un alimento perfecto para que la manipulen, chupen, prueben… aunque se manchen. No pasa nada porque coman menos cantidad que antes.
  • Y como son comidas en familia. ¿Se puede preparar una macedonia de frutas para que pique toda la familia?

 

Dr. Antonio Redondo Romero
Pediatra – Alicante
Hospital Vithas Medimar Internacional

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